Con más del 96 % de votos contabilizados, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, dio por seguro su pase a la segunda vuelta presidencial y señaló a Roberto Sánchez como su virtual rival. Desde Carabayllo, la candidata afirmó que el actual escenario refleja un “empate técnico” que se definirá en los comicios del próximo 7 de junio, en una elección.
Durante una actividad proselitista, Fujimori evitó declarar a la prensa y optó por dirigirse a sus seguidores a través de redes sociales. En ese espacio, lanzó un llamado directo a la ciudadanía para reforzar la vigilancia electoral.
“Hemos visto que han querido limitar, han abierto tarde las mesas; eso no puede volver a pasar”, advirtió, instando a sus simpatizantes a inscribirse como personeros para “cuidar los votos” y garantizar la transparencia ante el Jurado Nacional de Elecciones.
En su mensaje, la candidata también delineó propuestas de gobierno centradas en seguridad y desarrollo urbano. “Quiero gobernar en la cancha, caminando y escuchando, pero sobre todo cumpliendo la palabra”, afirmó, al prometer la titulación de viviendas mediante un Cofopri fortalecido y la ampliación de servicios básicos.
Además, planteó una medida polémica: emplear batallones del Ejército para ejecutar obras civiles como asfaltado de vías y construcción de infraestructura en zonas vulnerables.
Como antecedente, Fujimori evocó el modelo de gestión de la década de los noventa bajo el gobierno de Alberto Fujimori, asegurando que replicará acciones que, según dijo, dieron resultados. En materia de seguridad, criticó duramente a los últimos gobiernos por no frenar la delincuencia y prometió una política de “mano firme”.
“No tenemos que inventar la pólvora, porque ya sabemos lo que funcionó”, concluyó, marcando el inicio de una campaña de segunda vuelta que anticipa alta polarización frente a Sánchez.