La tregua entre Estados Unidos y Irán volvió a resquebrajarse tras nuevos enfrentamientos en el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por donde transita cerca del 20% del petróleo global. La escalada se produjo luego de que el presidente Donald Trump anunciara una operación militar para garantizar el tránsito marítimo.
“Los iraníes serían borrados de la faz de la Tierra” si atacan a buques estadounidenses, advirtió, en medio de una creciente tensión internacional.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero tras ataques de Washington e Israel contra Irán, mantiene en alerta a la comunidad internacional y al mercado energético. Según reportes citados por AFP, alrededor de 20 000 marineros permanecen varados en la zona debido al riesgo de nuevos incidentes.
Este escenario ha elevado la preocupación por posibles interrupciones en el suministro global de petróleo y gas natural licuado.
Los ataques más recientes impactaron en Emiratos Árabes Unidos, donde un dron alcanzó la instalación petrolera de Fujairah, provocando un incendio y dejando tres heridos. Además, autoridades emiratíes denunciaron el lanzamiento de misiles de crucero desde territorio iraní, mientras que un petrolero de la empresa estatal Adnoc fue golpeado por drones. El país calificó lo ocurrido como “una escalada peligrosa” y advirtió que se reserva el derecho de responder ante nuevas agresiones.
Desde Teherán, las autoridades negaron cualquier implicación directa en los ataques y cuestionaron la estrategia militar estadounidense. El canciller Abbas Araqchi sostuvo que “no hay solución militar a una crisis política” y pidió retomar la vía diplomática.
En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó los hechos como una “violación del derecho internacional”, mientras líderes como Keir Starmer instaron a una desescalada urgente en la región.