Se acerca la definición electoral del 7 de junio, por la disputa de la presidencia entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori.
Para el analista Mario Berrios Espezúa, Sánchez representa un cuadro político muy opuesto a la figura del expresidente Pedro Castillo, definiéndolo como un actor con experiencia que conoció de cerca las dinámicas del poder tras haber sido su ministro con más continuidad.
“Roberto Sánchez vio de cerca todo lo que pasó con Pedro Castillo, fue su ministro con más continuidad, además forma parte del Parlamento sabe qué hacer y que no puede ejecutar, no estamos ante un profesor”, señaló Berrios.
En contraposición a la tesis de actor con experiencia, el politólogo Carlos Timaná Kure califica a Sánchez como un oportunista que adapta constantemente su discurso según la coyuntura de este proceso electoral 2026.
Timaná advierte que el candidato carece de una base programática sólida al manifestar.
“Solo busca las oportunidades que pueda tener, no considero tanto el discurso para el pueblo que maneja, como se rumoreó hace poco que está viendo a qué postular para las elecciones del 4 de octubre, si pierde contra Keiko Fujimori”, sentenció.
DESCARTAN TEMORES Y HABLAN DE VICTIMIZACIÓN. El sociólogo Berrios descartó tajantemente los temores de la oposición sobre la implantación de un régimen comunista similar al de Venezuela, argumentando que es una estrategia de miedo.
“Lo mismo se decía de Pedro Castillo, que tendríamos un gobierno socialista que cambiaría todo, pero qué pasó, nada... solo fue el temor de los opositores”, afirmó.
Sin embargo, el politólogo Timaná sostiene que su estrategia de adoptar el papel de “víctima social” y heredar el respaldo “castillista” no es muy creíble para los lideres de las comunidades alto andinas.
“Mantiene el papel de víctima social en estas elecciones para ganar votos, pero los electores de las zonas rurales no le creen, posiblemente sea la fractura de toda su campaña política”, mencionó el politólogo.
ESTABILIAD EN EL PODER. A este escenario de desconfianza social se suman los cuestionamientos sobre su viabilidad técnica y su estabilidad en el poder.
Para el analista político Alberto Cornejo Jarufe, un eventual gobierno de Sánchez es sinónimo de retraso para el Perú debido a la falta de capacidad técnica profesional de la política que maneja.
Cornejo alerta que, de llegar a la presidencia, Sánchez corre el riesgo de ser vacado en primera instancia por el Senado, debido a que la oposición sería mayoría parlamentaria y no están de acuerdo con la política del líder de Juntos por el Perú.
En conclusión, Roberto Sánchez llega a la recta final como una figura polarizante, cuyo principal activo —la experiencia adquirida en el núcleo del poder del gobierno anterior— es al mismo tiempo la fuente de sus mayores debilidades. No obstante, es importante que el elector se informe sobre su plan de trabajo y equipo técnico para tener más conocimiento y este 7 de junio la población pueda emitir un voto responsable