¿Se han preguntado cómo la economía peruana sigue avanzando incluso cuando la política atraviesa momentos de crisis? Mientras el país vive cuestionamientos electorales, debates intensos y una segunda vuelta marcada por la incertidumbre, la economía volvió a mostrar señales positivas.
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) informó que el Producto Bruto Interno (PBI), que mide todo lo que produce el país, creció 3.21 % en marzo y acumuló un avance de 3.53 % en los primeros meses del año.
La construcción fue el sector que más impulsó este crecimiento. Se construyeron más obras públicas y privadas, aumentó la venta de cemento y hubo más proyectos relacionados con minería, infraestructura y comercio.
Además, sectores como supermercados, tiendas, vehículos y manufactura también registraron un mayor movimiento económico, lo que significa más actividad y empleo.
Sin embargo, no todos los sectores tuvieron buenos resultados. La minería e hidrocarburos cayó 4.5 %, principalmente por problemas en el ducto de Camisea, que afectó el transporte y producción de gas natural y petróleo. Aun así, algunos minerales como cobre, plata e hierro lograron mantener un ligero crecimiento y evitar un impacto mayor en la economía nacional.
La situación deja una reflexión sencilla: el Perú muchas veces sigue avanzando gracias al esfuerzo de ciudadanos, trabajadores y empresas, incluso cuando la política genera incertidumbre. Pero ningún país puede depender eternamente de esa resistencia. La economía puede seguir creciendo, pero necesita políticos honestos y ejecutivos.