La reciente disolución de la bancada de Podemos Perú en el Congreso ha puesto en evidencia un problema recurrente: los partidos que no superan la valla electoral parecen olvidar que su labor parlamentaria debe continuar hasta el 28 de julio. Esta situación refleja una desconexión con el compromiso asumido ante la ciudadanía, que espera representación activa hasta el último día de mandato.
La falta de continuidad en el trabajo parlamentario no solo debilita la institucionalidad, sino que también erosiona la confianza de la población en sus representantes. Los congresistas que abandonan sus funciones antes de tiempo transmiten un mensaje de indiferencia hacia las necesidades y demandas de los ciudadanos que los eligieron.
Este tipo de actitudes refuerza la percepción de que algunos partidos solo buscan beneficios inmediatos y carecen de visión a largo plazo. La política no debería reducirse a cálculos electorales, sino sostenerse en la responsabilidad de cumplir con el mandato hasta el final, independientemente de los resultados obtenidos en las urnas.
Por ello, es fundamental que la población mantenga memoria y recuerde a quienes ya se olvidaron de representarla en estos meses. La vigilancia ciudadana es clave para exigir coherencia y compromiso, evitando que el olvido y la indiferencia se conviertan en norma dentro de la política nacional.