Pese a estar contra el tiempo, la ejecución de las obras en el hospital Maritza Campos en Cerro Colorado, enfrenta serias limitaciones por la presencia de equipamiento médico almacenado en pasillos y ambientes internos. El Consorcio Ejecutor Maritza Campos advirtió que no podría avanzar con normalidad ante el riesgo de dañar estos bienes.
Existiría una incomodidad por no contar con los espacios despejados que afectaría la ejecución a cargo de las empresas Bueno & Castro Ingenieros Asociados, RHR Rock & Hydro Resources e International Group Dasovi. Esto se reveló en una visita de fiscalización de la consejera regional, Norma Ortega Valdivia, realizada este 7 de abril.
La presidente de la comisión investigadora de hospitales indicó que se evidenció que solo el 40 % del equipamiento fue retirado. El 60 % restante continúa expuesto a polvo, humedad y vibraciones, acciones que genera el manejo de maquinaria pesada y los proceso de demolición interna, esto compromete su estado y operatividad futura.
Advirtió que gran parte del mobiliario permanece en pasadizos y almacenes del segundo piso, lo que impide el avance de residentes e ingenieros. Incluso se hallaron equipos sensibles como ecógrafos y lámparas quirúrgicas en condiciones inadecuadas. Habían decenas de cajas rotuladas que parecieran que nunca fueron abiertas.
OBRAS. La fiscalizadora se sorprendió con la magnitud de las demoliciones internas y la presencia de abundante personal en obra. Indicó que, a diferencia del hospital de Camaná, aquí predomina el trabajo en infraestructura y adquisición de equipamiento.
Pidió una mejor coordinación a la Gerencia de Salud y a la Gerencia Regional de Infraestructura, ya que existiría un doble discurso sobre los avances de retiro de los aparatos médicos a almacenes calificados.