Una joven de 26 años confesó haber inventado un secuestro y una violación tras no regresar a su casa, luego de que la Policía detectara inconsistencias y no hallara pruebas que respalden su denuncia.
El caso se inició la tarde del 18 de abril, cuando la estudiante acudió a una comisaría en estado de shock y, entre lágrimas, relató que había sido víctima de un violento ataque luego de abordar un taxi por aplicativo en el distrito de Cayma.
Según su testimonio inicial, tomó el vehículo en el cruce de la avenida Independencia con la calle Paucarpata con destino a la Escuela de Artes Carlos Baca Flor. Indicó que, minutos después, un sujeto que se encontraba oculto en la parte posterior la redujo, cubriéndole la boca hasta hacerla perder el conocimiento.
La joven sostuvo que despertó horas más tarde en una zona rocosa de Carmen Alto, donde —de acuerdo con su relato— tres hombres con pasamontañas la habrían retenido, amenazado y agredido durante varias horas. También afirmó presentar mareos, náuseas y molestias en la garganta, por lo que presumía haber sido dopada. Añadió que le sustrajeron S/50 de su billetera.
La gravedad de la denuncia activó diligencias inmediatas. Agentes policiales iniciaron la verificación de cámaras de seguridad, rutas del supuesto taxi y otros elementos clave; sin embargo, no se encontraron registros ni evidencias que respalden lo narrado. A ello se sumó el examen médico legal, que no confirmó signos de agresión sexual.
Conforme avanzaban las pesquisas, las inconsistencias en el relato se hicieron más evidentes. Finalmente, la joven admitió que no llegó a su vivienda aquella noche y que, por temor a sus padres, decidió construir la historia.
El caso fue puesto en conocimiento del Ministerio Público, que evalúa las acciones correspondientes. Las autoridades recordaron que las denuncias falsas no solo movilizan recursos policiales, sino que también pueden derivar en responsabilidades legales para quienes las formulan.