Este 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, sin embargo, lejos de enfrentar un panorama positivo, especialistas advierten que la pérdida acelerada de glaciares se ha convertido en una de las señales más críticas del cambio climático.
Esto podría causar impactos directos en el abastecimiento de agua, el aumento del nivel del mar y la seguridad de millones de personas en todo el mundo.
La conmemoración, que busca generar conciencia ambiental, coincide con reportes internacionales que alertan sobre el retroceso sin precedentes de estas masas de hielo.
Según organismos la UNESCO y la ONU, más de 2000 millones de personas dependen del agua proveniente de los glaciares, mientras que se proyecta que un tercio de ellos podría desaparecer antes de 2050.
“La preservación de los glaciares (…) es una cuestión de supervivencia”, advirtió la Organización Meteorológica Mundial frente al avance del deshielo.
PÉRDIDAS. A nivel global, la situación es alarmante. Desde 1961 se han perdido miles de gigatoneladas de hielo y actualmente los glaciares desaparecen a un ritmo de 273 mil millones de toneladas por año, equivalente a enormes volúmenes de agua dulce que ya no estarán disponibles.
En regiones como Europa, América y Asia, incluso se ha reportado la pérdida casi irreversible de miles de glaciares, con proyecciones que advierten su desaparición total en este siglo.
Expertos advierten que este proceso incrementa el riesgo de desastres como aluviones, sequías y crisis hídricas a gran escala.
PERÚ. Nuestro país concentra aproximadamente el 71% de glaciares tropicales del planeta, incluyendo el glaciar Quelccaya que es el más extenso de los glaciares tropicales a nivel mundial.
Sin embargo, en las últimas décadas, importantes sistemas como la Cordillera Blanca han reducido drásticamente su superficie glaciar, mientras que otros nevados emblemáticos continúan perdiendo masa de forma acelerada.
Según el Observatorio Nacional de Prospectiva, los glaciares peruanos podrían perder hasta el 97% de su superficie en algunas zonas hacia 2055, lo que afectaría directamente la disponibilidad de agua para consumo humano, agricultura y generación energética.
En regiones como Arequipa, el nevado Coropuna y otros glaciares andinos muestran un retroceso sostenido que preocupa a especialistas.
Además, lugares emblemáticos como el glaciar Pastoruri han dejado de ser lo que eran hace décadas, evidenciando el impacto visible del cambio climático.
“Es prácticamente imposible conservarlos en su totalidad”, advierte el investigador Fabian Drenkhan.
Sin embargo, añadió que aún se puede influir en la velocidad y el impacto climático de la situación, por lo que llamó a reducir emisiones y fortalecer medidas de adaptación.