Al menos cuatro personas han muerto y más de un centenar han resultado heridas esta pasada noche en la capital de Ucrania, Kiev, y en la región homónima a la que pertenece, objetivos de uno de los ataques rusos más potentes desde el comienzo de la guerra, que ha comprendido el uso de aviones no tripulados y misiles balísiticos como el proyectil hipersónico Oreshnik.
Rusia confirmó el uso del misil Oreshnik y pese a muertes niega ataques a objetivos civiles y esgrime que es una represalia por el bombardeo a estudiantes en Lugansk.